Y llegó el día. Shiro se despierta bostezando y se viste con su ropa habitual. Al salir al pasillo, Miku le agarra del brazo.
- ¡Vamos, Shiro! ¡A desayunar rápido! –Exclama Miku.
- ¿Qué pasa? –Pregunta Shiro.
Miku le sirve un vaso de leche con colacao y empieza a guardar cosas en una mochila.
- ¿¡Qué qué pasa!? ¡Hace un mes que llegaste aquí! ¡Hoy tienes la grabación de tu primera canción! –Dice Miku histérica.
- ¿M-Mi primera canción…? –Shiro se sonroja.
- Sí, vamos.
Sin terminar de desayunar, Miku se lleva a Shiro a la fuerza.
- ¿Pero y Rin? ¿Y Len? –Pregunta Shiro con una tostada en la boca.
- ¡Nos esperan allí!
Miku cierra de un portazo la puerta de la vivienda y corre con Shiro escaleras abajo.
- ¡Has estado durmiendo horas y horas! ¡Llegamos tarde! –Se queja Miku.
- Bueno… Es que ayer… Como vino Luka… -Las mejillas de Shiro adoptan un tono rosado.
Miku para un instante y le sonríe poniéndole una mano en la cabeza.
- Que mono… ¿Pues sabes qué? –Dice Miku sonriente.
- ¿Qué?
- ¡Qué me da igual! ¡Mueve tu asqueroso culo gordo! –Grita casi sangrando por la garganta.
Shiro corre con toda su alma medio llorando.
- Así me gusta.
Miku se felicita orgullosa y sigue andando detrás de él.
Llegan a una calle repleta de tiendas y centros comerciales con mucha gente comprando y andando.
- No te separes de mi, es fácil perderse. –Le explica Miku.
- V-Vale… -Asiente asustado Shiro.
Entonces Miku logra ver a una figura reconocida para ella y alza el brazo saludando.
- ¡Lily! –Grita Miku.
- ¿Miku? –Contesta la rubia.
La chica rubia con ropas de los colores de una abeja se acerca corriendo sonriente.
- Buenos días, Lily.
- Bunos días, Miku. ¿Qué haces por aquí? –Pregunta Lily extrañada.
- Vamos al estudio.
- ¿Vamos?
Lily mira a Shiro, que está escondido vergonzoso detrás de Miku.
- No sabía que tuvieras un hijo. –Dice Lily.
- ¡No es mi hijo, idiota! –Grita Miku golpeándola con un puerro.
- Ouch… Lo siento…
- ¿Y tú qué haces aquí?
Miku y Lily empiezan a charlar amigablemente cuando Shiro ve una cara conocida en el escaparate de una tienda.
- ¡Luka! –Grita Shiro emocionado.
Shiro corre hasta el escaparate y ve un gran cartón de Luka que anuncia su nuevo disco.
- Como mola…
Un hombre gordo con bigote ve al pequeño y se acerca a él.
- ¿Quieres comprarlo? –Le pregunta el dependiente.
- ¿P-Puedo…? –Pregunta Shiro con vergüenza.
El hombre se ríe a carcajadas.
- Claro, para eso lo tenemos. Ven, pasa dentro. –Dice el hombre mientras abre la puerta de su establecimiento.
Shiro sale feliz y emocionado de la tienda abrazando al disco de su querida Luka.
- Ya verás cuando lo vea Miku… -Shiro se ríe.
Shiro mira a ambos lados buscando a Miku.
- ¿M-Miku?
Shiro empieza a buscarla entre la gente asustado.
- ¿Miku? ¡Miku!
Shiro se empieza a desesperar más y más hasta que llega a un callejón oscuro buscando a Miku.
- Miku… ¿Dónde estás…? Tengo miedo… Quiero ir a casa… -Dice Shiro gimoteando.
Shiro empieza a llorar. Entonces escucha a una voz femenina tararear una canción que suele cantar Miku en casa.
- ¡Miku!
De una puerta del callejón sale la chica de la canción. Una joven parecida a Miku, pero rubia y con una larga coleta mirando su móvil. La joven mira a Shiro, que está sorprendido.
- ¿Qué te pasa a ti, enano?
Continuará…
